Rufino Sánchez
Julio 2010

Foto de Elia Feuillais
Rufino Sánchez García (Béjar, Salamanca, 1956), director de Cultura del Instituto Cervantes, es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid. Ha sido desde mayo de 1999 el director del Departamento de Estudios, Formación y Publicaciones de la Fundación Autor (SGAE).
En este puesto fue responsable de proyectos de investigación sobre el sector de las industrias culturales en asuntos como la oferta cultural o los hábitos de consumo cultural.También definió los programas de cursos y talleres sobre gestión cultural y desarrollo de técnicas creativas en las artes escénicas, musicales y audiovisuales.Fue el responsable de la política editorial de la Fundación Autor centrada en las industrias culturales, con más de 500 títulos.
También ha sido representante legal de la Coalición Española para la Diversidad Cultural desde su creación en marzo de 2005 hasta enero de 2008.
Entre 1991 y 1998 fue gerente y secretario general de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense (Madrid), entidad en cuyo Departamento de Análisis y Planificación trabajó con anterioridad. Ha ocupado asimismo cargos de relevancia en el Instituto de Cooperación Iberoamericana como experto en la situación en Perú.
P.: ¿Cómo surgió la idea de la creación del Instituto?
R.: El Instituto Cervantes nació en el año 1991 gracias a una ley que respaldaron en el Parlamento todos los partidos políticos. Su objetivo era crear un organismo para la promoción de la lengua española en todo el mundo así como para la difusión de la cultura de España y de todos los países hispanohablantes. Era ya entonces una necesidad apremiante, y el tiempo ha demostrado que constituye la mejor idea cultural de las últimas décadas. 19 años después, estamos realmente satisfechos. Las cifras son elocuentes: en el último año académico se registraron más de 170.000 matrículas de alumnos que estudiaron español con el Instituto Cervantes. Y se celebraron 5.200 actos culturales, lo que supone una media de 26 actos al día durante el curso.
P.: Radio, Televisión, Centro Virtual Cervantes… De todas las actividades y servicios desarrollados por el Instituto ¿Cuál es la que más aceptación está consiguiendo?
R.: Los dos pilares básicos de la oferta del Instituto son y seguirán siendo la enseñanza del español para los no hispanohablantes y las actividades culturales en todas sus facetas: exposiciones, conferencias, debates, conciertos, etc. Por su parte, el Centro Virtual Cervantes (cvc.cervantes.es), inaugurado oficialmente en 1997, recibe miles de visitas al día y se ha consolidado como uno de los grandes portales de referencia en Internet. La televisión (cervantestv.es), creada recientemente, acapara cada día más interés por las noticias y reportajes que emite a través de la Red.
P.: ¿Para qué sirve el DELE (Diploma de Español como Lengua Extranjera)?
R.: El DELE es el título oficial de ámbito internacional que acredita los conocimientos del español para los no hispanohablantes. Lo expide el Instituto Cervantes en nombre del Ministerio de Educación. Con este diploma se demuestra fehacientemente el nivel de dominio de nuestra lengua, lo cual puede ser fundamental a la hora de encontrar trabajo, ascender en el mundo laboral, lograr un aumento de sueldo, conseguir una beca, etc.
P.: ¿Qué argumentos pueden utilizarse para “vender” el idioma español en Vietnam o Malasia, por ejemplo?
R.: Los mismos que en cualquier lugar del mundo: que el español es un idioma de futuro que abre muchas puertas, incluidas las transacciones comerciales con toda Hispanoamérica. Que es un idioma cada día más utilizado, y que ocupa ya el segundo puesto en la clasificación de lenguas maternas más habladas, por detrás del chino pero por delante del inglés y de todas los demás.
P.: Parece clara la actividad del Instituto en su vertiente exterior. Pero, ante la sensación de que cada vez se habla peor ¿Qué actividades desarrolla para promover una mejor utilización del español en nuestro país?
R.: El Instituto intenta contribuir a un mejor conocimiento y empleo del español de múltiples formas. Por ejemplo, publicando guías y manuales prácticos que recomiendan cómo usar correctamente el idioma, tales como “Saber hablar” o “Saber escribir” (en colaboración con la editorial Aguilar), “Gramática práctica del español”, “Ortografía práctica del español” o “Guía del español correcto” (con Espasa).
P.: Aparentemente cada vez se lee menos (y los niños ocupan su ocio en su mayor parte en actividades no relacionadas con la lectura). ¿Cómo puede cambiarse esa tendencia?
R.: Nuestro programa “Lobos y dragones” está enfocado a promocionar la literatura infantil y juvenil, así como a sus autores en lengua española y sus ilustradores. Organizamos múltiples actos para acercar los libros a niños y jóvenes, que son los lectores del futuro, y la respuesta de éstos es impresionante. Tanto, que hemos institucionalizado el “Día cervantino de la literatura infantil y juvenil”, que desde ahora se celebrará todos los años en los meses de abril o mayo.
P.: ¿Cuál es la postura del Instituto ante las utilizaciones del lenguaje en nuevos medios o formas de comunicación: webs, blogs, chats, móviles,…?
R.: Si el peso del español en el mundo crece día a día, se debe no sólo a la potencia demográfica de Hispanoamérica (donde, no lo olvidemos, viven 9 de cada 10 hispanohablantes), sino también a las nuevas tecnologías y la sociedad de la información. Una persona puede “comerse” letras al escribir un SMS para ahorrar dinero o ganar tiempo; puede escribir un mensaje de correo electrónico informal con faltas de ortografía, pero sabe distinguir cuándo ha de hablar o escribir en la forma correcta, en su propio beneficio.
P.: El peso o poder de Internet es cada vez más determinante. Y el lenguaje por antonomasia de Internet es el inglés. ¿Caminamos hacia un monopolio lingüístico del inglés?
R.: En absoluto. En términos porcentuales, el peso del inglés en la Red está descendiendo, mientras que aumenta la presencia de otros idiomas como el español, que ocupa nada menos que la tercera posición en Internet.
P.: ¿La cultura es una de las mayores sacrificadas en momentos de crisis? ¿Y, si es así, cómo afectará la actual al presupuesto y actividades del Instituto?
R.: Yo creo que todos los sectores se ven afectados por la crisis. Por supuesto, en el Instituto Cervantes también estamos tomando medidas de control presupuestario, como no podía ser de otra manera.
P.: ¿Cabe pensar que la acuciante crisis actual, de matiz económico, puede estar escondiendo una crisis de calado más profundo: de tintes sociales, culturales o una crisis de valores? De una u otra forma, ¿cómo puede ayudar la cultura a superar una crisis como la actual?
R.: En mi opinión la crisis no es sólo de índole económica. Pero considero que la cultura es, si no un antídoto, al menos un elemento enriquecedor que nos puede ayudar a sobrellevar situaciones difíciles como ésta.
P.: Y, finalmente, una pregunta fija en esta sección: ¿Podría darnos el título del último libro que ha leído y el de aquel otro que más le ha marcado o del que guarda un mejor recuerdo?
R.: El tiempo entre costuras (María Dueñas). Cien años de Soledad (G. G. Márquez) y Veinte poemas de amor y una canción desesperada (Neruda).

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