Retrato de un hombre inmaduro
Enero 2010
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AUTOR: Luis Landero EDICIÓN: Colección Andanzas, nº 706 Tusquets Editores 2009 234 páginas. |
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§    SINOPSIS
En la que aparentemente podrÃa se la última noche de su vida, un hombre de unos sesenta y cinco años nos cuenta sus recuerdos. Dejándose llevar por su memoria nos relata sus aventuras y anécdotas, y nos acerca a sus pensamientos atreviéndose a buscar el sentido de lo vivido desdel a postura de un privilegiado espectador.
§    MI OPINIÓN
El narrador de la historia, el protagonista, nos advierte del gran teatro que significa jugar con palabras y argumentos; aún en momentos de gran sinceridad donde decimos lo que sentimos y pensamos, aún en esos momentos, estamos condenados a la falsedad. Un personaje que al final del libro, después de contarnos su vida, hace un elogio del silencio, también dice que la palabra es un arma poderosa.
Con ese planteamiento nos encontramos con un retrato deslavazado y caótico donde el narrador parece ir buscándose a través del recuerdo pero, fundamentalmente, a través de lo que a lo largo de su vida ha visto, como alguien a quien ha gustado más ser espectador que protagonista, y aliñado de historias que componen un cuento que nada especial tiene que contar. El monólogo camina por la memoria, yendo y viniendo en el tiempo, dentro de un universo mÃnimo, sin sustanciosos hechos, donde lo más reseñable con las anécdotas y los personajes estrafalarios y singulares, pero también humanos y por lo tanto literarios, que suelen aparecer en las novelas de este escritor.
En medio del juego entre lo real y lo ficticio, entre la verdad o la mentira, fluyen las palabras para decir lo que realmente se piensa. AsÃ, a lo largo de la obra, nos encontramos con reflexiones sobre la doble conciencia, el amor, el poder, el sexo o la libertad. Todas ellas tamizadas por la peculiar mirada, engalanada con un humor sincero y natural, de alguien que nos cuenta la vida tal y como es, sin miramientos, mostrando la ambigüedad moral que todos tenemos en alguna dosis y lo previsible de la naturaleza humana.
El protagonista es un personaje sin virtudes, pero tampoco tiene grandes defectos. Es un hombre inmaduro, de conducta errática, sin un norte, expuesto al azar, un tanto infantil.
Curiosamente, el mundo personal que nos cuenta, se compone de algunos lugares dirÃamos que arquetÃpicos pues solo tendrÃamos que cambiar su nombre para que fueran realidades propias o muy cercanas a cualquiera de nosotros.
El autor construye un texto libre guiado por la voz del narrador o, mejor dicho, de los recuerdos de este. Y esa voz da libertad a la literatura que se estira mientras los recuerdos se enredan unos con otros, que compone frases complejas dominadas por un ritmo oral que nace de la realidad de un personaje y se pierde en su conciencia.
Es un texto dominado por la primera persona, una narración cercana a las memorias pero sin la estructura de estas. Es sentimental y llena de humor. Su prosa es fluida y a la vez compleja, con un cuidado que denota un sugerente manejo del idioma.
En este monólogo tragicómico Landero nos muestra la ejemplaridad y la bajeza de un hombre que podrÃa ser cualquier hombre.

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